La Reina Esme, en Amor Real, Amor Verdadero.
“Faltando a su promesa, la Reina Esme sonreía y lloraba silenciosamente a mares, empapando en lágrimas su blanco pañuelo de seda. El Rey Carlisle acariciaba su mano y la miraba con ternura, haciendo grandes esfuerzos por mantenerse serio y no dejar escapar una pequeña risa ante semejante incontinencia de emoción. Ya decía él que su Esme no iba a poder parar de llorar, no importaba cuánto se lo propusiera. Era una mujer extremadamente sensible cuando se trataba de su familia, y para él eso no era más que una gran virtud, aunque le resultara cómica la capacidad de su esposa de soltar tantas lágrimas de alegría en tan poco tiempo.”
Cap.8: “Bailando con las Vueltas de la Vida”
“Esta vez fue Esme la que suspiró, y lo hizo de manera mucho más abierta. Rosalie la imaginó sentándose a los pies del lecho de su hijo y tomando sus manos con aquella calidez maternal que la caracterizaba.
—Lo siento, mi pequeño, pero esto es lo que hacemos las madres. Nos preocupamos por nuestros hijos, por su bienestar y felicidad. Es inevitable, lo llevamos en nuestra sangre desde el día en que los vemos nacer, y así vivimos, alegrándonos con sus sonrisas y lamentándonos con sus llantos.”
